INQUIETUDES a los 20

veinte años de ideas y preguntas – twenty years of ideas and questions

Cómo es posible diseñar un buen templo evangélico, parte II

con 4 comentarios

Debido a la gran acogida de mi entrada de mi blog llamado “Cómo es posible diseñar un templo evangélico” (que es uno de los más visitados), y debido a muchas solicitudes que me han hecho los que han comentado allí; era menester hacer una segunda parte, la que manifestara en mayor parte mi visión de cómo los templos evangélicos podrían ser mejores y eficaces, desde la perspectiva de un estudiante de arquitectura con cuatro años a cuestas, sin descuidar el texto bíblico clave: “Dios no habita en templos hechos por mano de hombre; Él habita en el corazón del hombre”.

Pero a lo largo de mi experiencia de vida, he visto lo que sucede en estos espacios, y también he pasado una gran parte de mi vida allí; además de mis estudios; ambas me permiten comprender el espacio cristiano evangélico. Pero en fin, no quiero referirme en primera persona respecto de este tema, pero sí encuentro que este tema en nuestro país, de la arquitectura evangélica o del espacio evangélico, está muy poco explorado, porque este espacio tiene mucha riqueza desde el punto de vista social y espiritual.

El templo evangélico es un lugar físico en el cual varias personas acuden allí a compartir una fe, mediante la audición de la Palabra de Dios, la Biblia; también la expresión cantada de dicha fe (Himnos, alabanzas, etc.), y otras expresiones, según la denominación de cada iglesia cristiana. Se sustenta fundamentalmente en creer en Dios, su hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, este último encargado de guiar a los creyentes a la verdad de Dios. Por tanto, el valor mayor del templo es el espiritual, el invisible pero sensible a los humanos; no lo es tanto el visual. A eso se atribuye que se puedan construir templos, desde una catedral de mampostería lujosamente decorada hasta un humilde recinto protegido, o incluso al aire libre (según los recursos que se tengan para construir).

Acotando más el tema, puedo hablar un poco más de las iglesias pentecostales, pues en este contexto yo nací y crecí. Quizás suene a experiencia personal, pero en este camino llegaré para entrar en lo medular del asunto, que es entregar consejos de cómo diseñar templos evangélicos mejores.

Desde pequeño, me he crecido en ambientes de mucho movimiento, de efusividad, de alabanza, de bulla en la iglesia. También he ido aprendiendo y asimilando formalidades propias de un culto evangélico (y posteriormente e ido descubriendo el por qué de aquello); pero también el otro lado de un culto: la “libertad de expresión” del Espíritu Santo manifestado en una danza de un creyente, que con ojos cerrados e inspirado logra manifestar su alegría hacia la Divinidad, mezclado con el simple toque de la presencia de Dios (¡qué sería si nos tomara en sus manos!), que con perfecta sincronía y movimiento no logra caerse. O también crecer viendo sanidades, gente que literalmente iba a la muerte, y que de un momento a otro se sana completamente. O también oyendo a una persona, dominada por Dios, entregando un mensaje en español o en otro idioma desconocido. O también una oleada de manifestaciones de la presencia de Dios.

(He tratado de describir estas situaciones con toda la objetividad posible, para estar tanto en el lugar del creyente como del no creyente).

Me he fijado que delante del altar (espacio entre las naves o las bancas y el altar), ocurre un sinfín de cosas que le dan un carácter multiuso: Espacio para los ungimientos, para dar oportunidades especiales, para el desarrollo de sketchs u obras teatrales, para la impartición de la Santa Cena (ceremonia instituida por Jesús antes de su muerte, en la que se recuerda su muerte con pan – representación de la carne de Cristo – y vino, que es la “sangre” de Jesús; ambas sacrificadas en la cruz) y para otros usos.

Desde el altar, se pronuncian los sermones del predicador o pastor, y se ubican los diáconos u oficiales o visitas importantes de índole cristiana. Están también los coros (o coro, en iglesias más pequeñas) que dan la cuota musical e influencia en cierta parte del ánimo de los creyentes.

Según lo anterior, atendiendo a dicha complejidad espacial de un templo evangélico, sea lujoso o sea precario en términos físicos; y añadiendo mis conocimientos ya más desarrollados de arquitectura respecto al post homólogo anterior, puedo afirmar y aconsejar lo siguiente:

- Que el espacio ubicado entre el altar y las bancas de la congregación (llamémoslo proscenio pues es una parte del escenario más próxima al público) sea de una dimensión considerable para atender a todos los sucesos que ocurran allí, pero sin exagerar, pues produciría que entre los asientos o bancas y el púlpito haya mucha lejanía.

- El espacio entre bancas debe ser generoso, pues debe ser consecuente a: personas sentadas, personas de pie, personas orando (y si alguien quisiera salir en este momento por una emergencia, hay que considerarlo) o también personas danzando en momentos de alta espiritualidad divina. Recomiendo entre 65 y 90 centímetros.

- En el espacio del coro (sea instrumental o polifónico) hay que poner mayor atención. Los coristas con instrumentos ocupan más espacio que un miembro de la congregación, y además necesitan de un atril para afirmar el himnario o libro de alabanzas y el espacio respectivo para poner el instrumento. Recomiendo entre 80 y 1 metro entre bancas (no asientos individuales). Los miembros de un coro polifónico necesitan un poco menos que los instrumentales, solo que en las bancas haya un compartimiento para dejar las partituras después de cantar.

- En ambos coros, deben haber en lo posible gradas para facilitar la vista de cada corista al director de coro, pero también, si no se dispone de muchos recursos, hacer una plataforma solamente para el director. Este último es más recomendable pues es más adecuado para discapacitados, y para personas que dancen sin ningún riesgo (aunque en estos toques de Dios, ninguna persona se ha tropezado).

- Cuando la membresía aumente y sea necesario ampliar o hacer balcones para albergar a más feligreses, es RECOMENDABLE y muy bueno dibujar previamente en corte longitudinal el templo con su respectiva ampliación o modificación, mostrando el altar, el proscenio, el púlpito y también las bancas. Esto en pos de “imaginarse” en una forma concreta, cómo verá cada persona hacia el púlpito, y revisar si TODOS tienen buena vista hacia el altar (y también cercanía hacia él, que es importantísimo). Los balcones deben diseñarse con una inclinación, en donde la linea llegue justo al púlpito, para que todos vean bien.

- Tratar en lo posible de hacer templos no muy largos, para que los de atrás se sientan igualmente cerca del púlpito. NO OLVIDAR QUE EL TEMPLO ES EL ESPACIO DE IGUALDAD, DONDE NADIE ES MÁS O MENOS QUE EL OTRO, por lo tanto tratar que todos tengan buenas condiciones de ubicación. Claro, puede ser que pastores o personas con cargos de importancia dentro de la iglesia tengan un puesto específico, pero eso es asunto administrativo de la iglesia, no guarda relación con el trato que se debe dar a todos los hermanos (que debe ser para todos igual).

- En el altar, que los asientos o sillones se ubiquen a los lados del púlpito, en lo posible NO ATRÁS DEL PÚLPITO, porque el que se siente allí no podrá ver la cara del orador (y no verá sus expresiones faciales lo que le quitaría la comprensión del mensaje).

- El baño, que puede ser quizás el espacio “menos sagrado” del templo, no es por ello el menos importante. No debe estar apartado ni tan cercano a las naves del templo: la primera, si está alejado de las naves, se sentirá que no se está en el culto, y existirá distracción. La segunda, si está muy cercano, el ruido y los olores propios del baño se traspasarán a las naves.

- Y por último, no olvidar que el templo no es nada en sí, si no está habitado por creyentes en Dios (la hermandad), y sobre todo, por la presencia de Dios. Al final Dios habita en cada persona. Pero no hay tampoco que menospreciar al templo. Por esto, tanto el altar como el baño del templo merecen el mismo respeto.

Otra cosa importantísima A LOS ARQUITECTOS de templos evangélicos o a ARQUITECTOS AUTODIDACTAS, es mejor preocuparse de la distribución interior del templo y de su funcionamiento, que de su imagen hacia el exterior (aunque igual es importante en términos de ventanas para luz natural, de accesos u otro factor). Dicha imagen puede ser: ventanas decoradas, vitrales, torres, etc. No es tan importante esto, sino la correcta funcionalidad del templo.

Como soy cristiano, les digo: Dios les bendiga.

Escrito por Raúl I. Meza L.

20 Julio 2009 a 04:15

Escrito en Arquitectura

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4 comentarios

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  1. buenas acotaciones…opiniones acertivas

    ruth

    20 Julio 2009 a 06:42

  2. Hermano: Nuevamente saludos y felicitaciones por su pagina.

    Estoy totalmente de acuerdo con su última frase, en cuanto a la optimizacion de los espacios. Esto nos lleva, indudablemente, a una mejor distribución de los recursos disponibles.

    Ahora, un comentario sobre todo a los hermanos que desean comprar un terreno, o decidan construir un templo evangelico: El terreno y su destino es muy importante.

    No es llegar y construir el precioso diseño que tenemos. Sean ordenados para construir.

    Como se dice comunmente “Con dinero en la mano, hablamos”. Esto no significa que no haya fé, por supuesto, sino que Dios nos llama a “prepararnos” para hacerlo todo bien “Para la Gloria de Dios”.

    En lo personal, da verguenza ver como existen “templos” que han quedado a medio camino, que llueve en su interior, que no da “confort” ni tampoco seguridad, que es molestia a los vecinos y etc., puesto a que el comun de la gente se hace una “mala” imagen del Dios de los evangélicos.

    Dios le bendiga.

    Hector Araneda

    2 Octubre 2009 a 12:50

  3. por favor muestren imagenes del altar

    daiana

    12 Octubre 2009 a 20:20

  4. Gracias por los consejos, estamos comenzando a diseñar nuestro templo y queremos que sea bello y confortable, no sólo porque es para el Señor sino porque asisten a nuestra iglesia hermanos de escasos recursos que tienen muy claro que éste lugar será su casa también, confiamos que ésto será un estímulo para sus mentes y corazones, con respecto a lo que son y a lo que Dios seguirá haciendo con ellos y a través de ellos.
    No creemos que hallamos entrado aquí por casualidad, fue muy interesante leer los consejos. gracias.

    flia Tosini

    5 Noviembre 2009 a 21:25


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