La Iglesia de Vilupulli y su espigada torre


A pocos pasos de mi casa, en Chonchi, se encuentra una de las iglesias más estilizadas de la isla: La Iglesia de San Antonio de Vilupulli, a 4 kilómetros de la ciudad chonchina, y que desde la misma ciudad se puede ver a lo lejos el pueblo pequeño con su gigantesca iglesia.

Desde que llegué a vivir a Chonchi, en 1994, cuando niño veía una iglesia a la que nunca podría llegar, porque la encontraba demasiado lejos según mi pensamiento infantil. Estos parajes desde siempre estuvieron presentes en mi vivir en Chiloé, pues siempre íbamos a pescar o íbamos a bañarnos a la fría playa en verano. Pero en algún momento de mi vida, en la adolescencia, emprendí el supuestamente largo viaje hacia el monumento patrimonial de la comuna de Chonchi y al fin pude llegar a la iglesia de Vilupulli.

La localidad en huilliche significa “La colina de la serpiente”(Vilu: Serpiente – Pulli: colina), y el emplazamiento es al final de una colina suave que desciende desde la carretera que se encuentra relativamente cerca, adyacente al mar y con vista a la isla de Lemuy. No sé si en estos lugares habrán serpientes, nunca he visto alguna.

Esta es la playa en la cual siempre yo iba a bañarme y a buscar manzanas junto a mis hermanos. Es una localidad muy bonita y rural a pesar de su cercanía con la ciudad de Chonchi, y que puede representar a cabalidad cómo eran las ciudades chilotas en sus comienzos, hace dos siglos atrás más o menos.

Mirando hacia atrás, se ve de cerca la panorámica de la ciudad de Chonchi, con sus característicos álamos, algunas torres de celulares y las lanchas del astillero en la playa. En la comuna si que tenemos privilegio de tener dos iglesias Patrimonio de la Humanidad tan cerca (Chonchi – Vilupulli), que se puede ir caminando. No creo que en otra comuna de Chiloé ocurra esto.

Según tengo entendido, esta iglesia fue restaurada por el 2006 más menos (y recuerdo también cuando desde lejos, desde mi casa veía un montón de andamios en la fachada de la iglesia…y nunca fui a ver las labores de restauración, puesto que en ese entonces no entendía ni apreciaba la arquitectura), y antes de su restauración la fachada poseía colores amarillentos y rosados, cosa que le daba mucha liviandad al edificio. Hoy por hoy, la iglesia luce sus colores propios de la madera plateada por el tiempo.

Un grupo de tejuelas con cortes particulares: rectas, puntiagudas. Me extraña que en Chiloé mucha gente (no toda) prenda con los materiales de revestimiento como el PVC, fibrocemento imitación madera, imitación de tejas en el techo, teja asfáltica, etcétera, etcétera. Esta madera es mucho más austera, más original, más propia. Igual se puede entender que la madera sea más cara que los materiales mencionados, pero se debe saber que los anteriores son más contaminantes. La madera en una casa o en una iglesia vive, cumple un ciclo, se deteriora, muere, se convierte en tierra, y después crece como árbol o planta.

En el pórtico de la Iglesia de Vilupulli, está mi hermano menor Ismael sentado en el piso. A la izquierda, una base de piedra, como muchas de las iglesias patrimoniales.

Este es su interior, austero pero muy potente. Esta es la única iglesia patrimonial que no posee una bóveda curva longitudinal en la nave central, sino que es simplemente un cielo recto; la belleza está dada por la simplicidad, por el buen trabajo de sus columnas y arcos, y por la proporción. Me recuerda mucho a las iglesias paleocristianas del Imperio Romano en Europa.

Una vista desde la nave lateral izquierda. Como en el orden griego dórico de columas, éstas son más anchas hacia abajo. Hay que acercarse a ellas para ver el preciso y precioso trabajo de ensamblar las maderas para esconder la verdadera estructura del interior de la iglesia (un tronco o pilar rústico).

Desde la zona del coro, se ve más claramente el cielorraso sin bóveda, pero igualmente pintado de azul representando al cielo. Los colores blanco, beige y amarillento le dan una delicadeza especial al templo.

En el hastial de la iglesia (o frontón) se encuentra esta ventana pequeña en la que se ve toda una panorámica de la isla de Lemuy (por Ichuac), Chonchi, y las dos pequeñas islas de la localidad de Quinched (se llaman Linlinao e Isletilla).

Fue esta ocasión de silencio y de tranquilidad una excelente oportunidad para escalar la torre muy angosta y disfrutar del viento que pasaba por entre las rejillas de la celosías del campanario. Era un poco complicado subirla, a diferencia de otras iglesias.

Al llegar a la parte superior, se ve la antigua campana, muy pesada y gruesa. Es increíble pensar que uno está a más de 15 metros de altura desde el suelo; uno se hace parte de ese monumento de madera, conoce sus entrañas.

Un pedazo de fachada: Columnas, arcos, hastial, un dado basal de la torre, y más arriba, dos cañas de dicha torre con la cruz al final.

Después de admirar por largo rato la iglesia, saqué de mi mochila mi croquera pequeña y me dediqué a dibujar un pedazo de la fachada del templo de Vilupulli, en calma, pero con mucha concentración, pues dibujar las torres de iglesias es una tarea complicada, porque hay que cuidar mucho de que el dibujo quede proporcionado.

Este es el resultado. ¿Cómo quedó, parecido o no? Juzguen ustedes.

Por detrás, un poco de pureza y austeridad propias de la arquitectura chilota que saca a relucir su belleza en el color plomo de la madera nativa. Las maderas pasaron a tomar un lugar privilegiado.

Muy cerca de allí, vi una casona abandonada, pero muy hermosa. Una casa simple pero muy proporcionada con un delicioso revestimiento de tejuelas de alerce fue una razón poderosa para inmortalizarla en mi croquera.

Por si acaso, antes de llegar a Chonchi, se puede tomar un camino de tierra hacia la izquierda, hacia el mar, debidamente señalizado, para conocer gratis esta maravilla delicada de la arquitectura religiosa chilota. Y si alguien de Chonchi lee este post, sepa que muy cerca suyo hay un tesoro parcialmente escondido pero que vale la pena conocer, y que tiene un privilegio de vivir en estos lugares.

Ver más publicaciones de Iglesias Patrimonio de la Humanidad:

AchaoAldachildoDetif QuinchaoVilupulliNercónRilánCastro

ARQ|20 Síguenos en Twitter: arquitectura20

Anuncios

Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

One Response to La Iglesia de Vilupulli y su espigada torre

  1. Sergio Molina Angel says:

    todo maravilloso,es un sueño ir a visitar las Iglesias de Chiloe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: