Lo cotidiano es bello


En este post, he querido dejar de lado un poco lo que es la arquitectura en sí, que es recurrente en mis temas de publicación. En un momento me puse a revisar todas las fotos, y hay algunas de ellas que destacan por mostrar a cabalidad una belleza de los momentos cotidianos en la vida de mi familia, y también el color en toda su expresión. Son fotografías que quieren decir algo más, a diferencia de las típicas fotos preparadas, donde generalmente se sale en grupo, y con una cara sonriente ante la cámara.

Por eso, este post se llama “lo cotidiano es bello”.

Esta foto corresponde al 1° de Enero de 2009, en Chiloé, donde mi familia salimos de paseo a un poblado llamado Aytuy (ver post del pueblo), que está al sur de Chonchi, donde vivimos. Era un día soleado y caluroso, donde se podía bañarse en sus playas mirando a la cordillera de los Andes, o jugar a la pelota en la gran explanada de la iglesia patrimonial, o comer un buen asado en las tardes, al lado de una fogata.

En este momento, mis hermanos jugaban a tirar la cuerda con otros conocidos del lugar, que veraneaban, y el color y la diversión se retratan en este cuadro.

En esta ocasión, estaba mi hermano y yo en la playa de El Tabo, al norte de la ciudad portuaria de San Antonio; donde había mucha calor, y es donde tomamos bebida. Con mi hermano estábamos compartiendo la bebida en vasos de plástico, y la foto destaca mucho por el azul del cielo, y porque nosotros no nos dimos ni cuenta que nos sacaron la foto. Esto le da más naturalidad al cuadro.

Esta foto es la del patio de la casa de mi abuelita materna, en San Antonio, un lugar lleno de árboles frutales, y también de muchos recuerdos de la niñez, que quedan grabados en este lugar… Allí aparece mi hermana mayor, que está limpiando choclos para después cocerlos o hacer pastel de choclo. Toda una tradición veraniega, algo para no olvidar.

Esta foto, al igual de la que salía mi hermano y yo en la playa de El Tabo; es del mismo lugar. En esta, estaba jugando con mi hermana a las paletas en la playa (y es típico que la pelota, por alguna mala jugada, cae en propiedad de otro veraneante) y de pronto, me vino esta pelota desde arriba, y ahí mi hermana sacó esta foto digna de ser destacada, por que el sol está de frente, un pedazo de quitasol colorido y por la pelota “que viene del cielo”.

En esta foto, aparezco nuevamente con mi hermano chico (que ya me sobrepasó en estatura) en una playa de Cucao, al oeste de Chiloé, en la comuna de Chonchi. Es una playa maravillosa, donde a veces se ven vacas caminando por la arena, y donde el horizonte se ve limpio y plano, a diferencia del mar interior de la Isla, donde se ve una serie de islas y la cordillera de los Andes como telón de fondo. Con mi hermano, mi hermana y su novio fuimos a aquel lugar, y mi hermana nos sacó esta foto, cuando después de caminar harto por la playa, nos sentamos a descansar.

Este es el perro de mi cuñado, se llama Barry (así se escribe?) que caminaba por la arena de las playas de Queilen (al sur de Chonchi), sus pasos y huellas son bastante extraños, por lo que me llamó mucho la atención, sin embargo yo no tomé esta foto, fue uno de mis hermanos, pero es destacable la luz y el gran contraste de la arena con el mar, en uno de esos típicos días muy soleados pero húmedos de Chiloé.

Aquí está mi hermana Gloria, en la cocina de mi casa. Era su cumpleaños y se estaba preparando la once con todos mis hermanos. A esa hora (alrededor de las 19 horas) el sol de la tarde llega a iluminar toda la cocina; a esta misma hora generalmente tomamos once (o para personas de otros países de habla hispana: un té con pan y/o cosas dulces que se consume alrededor de las 18 o 19 horas en Chile). Es un momento agradable, porque el sol colorea toda la casa y le da una luz especial al recinto.

Esta foto corresponde a un lugar maravilloso llamado Aucar (Isla Aucar: La isla de las almas navegantes) que está cerca de Quemchi, que es una ciudad al norte de Chiloé. En ese lugar, hay una isla muy pequeña, que es un centro ceremonial de la ciudad, donde hay una iglesia, un cementerio y un jardín botánico. Cuando baja la marea, se puede llegar caminando a esta porción de tierra; y es un territorio medio isla medio península. Los habitantes del lugar en los años 80 construyeron una gran pasarela de madera de 500 metros para que en todo momento, tanto en marea alta como en baja, puedan llegar fácilmente a la Isla para hacer procesiones o simplemente visitarla. Es una gran atracción turística de la ciudad de Quemchi.

Justamente tomé una foto, donde aparece mi mamá con mi hermano chico (más alto que ella), donde los dos van abrazados, en un momento en el cual se manifiesta el amor de madre, caminando tranquilamente hacia la isla Aucar para conocerla.

Otra cosa: La isla Aucar se llama la “Isla de las almas navegantes”, pues el famoso escritor chileno Francisco Coloane, nacido en Quemchi, le dio este nombre, porque la isla pareciera que es un barco con sus muertos enterrados o “a bordo”, esperando zarpar por los mares de Chiloé.

Esta es una foto donde mi hermana mayor, miraba con asombro el perfil de Valdivia, al otro lado del río Calle – Calle. Estábamos en la Isla Teja, al frente de la zona céntrica de la ciudad, en el área de museos (Histórico, científico y el de Arte Moderno), donde se obtiene una maravillosa vista del urbanismo valdiviano.

Aquí mi abuelita paterna, junto a mi tío, estaban en la puerta de su casa, para ya en ese momento despedirse de mí, que ya me estaba yendo para mi casa, en San Antonio. Mi abuelita, que ya tiene períodos de olvido, producto de la edad (más de 90 años), no se acordaba de mí, a cada rato le decía yo que me llamaba Raúl, pero después igual no se acordaba. Cuando me iba, mi abuelita se quiso despedir de mí en la puerta de su propiedad, no quería que yo me fuera…

Y por último, en esta serie de fotos cotidianas, una foto de una olla con pollo, choclo y zanahoria picada, un rico plato de almerzo que me esperaba, y que no pude comer, pues ya había almorzado en otro lugar. Mi hermana tomó esta foto, como queriendo decir: “miren, mi hermano se fue a comer a otra parte y esto es lo que lo esperaba”. Pero los colores de la foto son muy bonitos.

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Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

One Response to Lo cotidiano es bello

  1. pedro saez says:

    Al ver tus fotos no pude revisar tantas imagenes en mi memoria de mis tiempos de la niñez, Gracias me hiciste emocionar hasta las lagrimas…

    Recorde cosas que hace años vivi..realmente estoy emocionado…
    Dios te bendiga Raul

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