Lago Ranco, una ciudad bella y desconocida


En esta ocasión, más al norte de donde vivo (Chiloé, Chile), específicamente en la Región de los Ríos, donde estudio en la universidad en Valdivia; es el contexto donde permanentemente debo investigar por los estudios de arquitectura. Mi escuela de Arquitectura está orientada a crear una arquitectura – valga la redundancia – de “lo sur”, es decir, de proyectar valores propios del sur chileno, frío, de madera y de naturaleza; en las formas y espacios que diseñamos.

Nuestro campo de estudio es la reciente región De Los Ríos, una región reciente, creada el 2007, donde sobresalen los valores sureños, mezclados con la gran cantidad de ríos que hay en el territorio y sus lagos en el valle central. Entre estas ciudades de mucha tradición cultural campestre, se encuentra la ciudad de Lago Ranco.

Esta imagen muestra todo el contorno de la ribera del Lago, y la ciudad en su parte inferior.

Más detalles después del salto.

A orillas de un lago que también se llama “Ranco”, esta ciudad es una urbe pequeña, con 2205 habitantes, y un poco más de 7.000 personas en el área rural de la comuna. Es un anfiteatro natural hacia el lago, con muchos árboles dentro de la ciudad, y con un cerro muy alto en su espalda (Cerro Piedra Mesa) donde se puede ver toda la ribera del lago, con sus islas interiores y con la ciudad que está al frente, Futrono. Es un lugar donde la naturaleza destaca, y hacia la Cordillera de los Andes aparecen cerros altos, y otros lagos más pequeños y misteriosos, como el Lago Maihue y el Gris.

Lo que más llama la atención de la ciudad es que todas, o casi todas sus calles tienen nombres de ciudades de Chile: Valparaíso, Viña del Mar, Rancagua, Santiago, Valdivia, Ancud, etc.; otra cosa interesante que tiene, es la gran cantidad de áreas verdes en la ciudad, son 34 metros cuadrados por habitante, valor generoso para tan pocos habitantes y tan poca densidad dentro de Lago Ranco.

En general, la ciudad se ve bonita, con valor turístico; sin embargo, es una ciudad que progresivamente se va despoblando, pues no hay grandes fuentes laborales que la sustenten en el tiempo; lo que destaca es el comercio menor y algunos servicios.

Pero sí, es una ciudad de gran carácter agrícola, pues la mayoría de los sitios urbanos tras las casas están ocupados por huertos privados de subsistencia, y en la periferia hay paños grandes de cultivo a mayor escala.

Por ejemplo, en la calle principal (Concepción) se encuentra una casa de madera con un gran sitio plantado, donde encontré a la señora dueña de casa cosechando algunas hortalizas, a pocos metros de todo el movimiento urbano.

Cuando bajé a la costanera, me di cuenta que era hermosa, a veces me recordaba a la costanera de la ciudad de Frutillar, pues el borde- lago era un parque, a veces más ancho, a veces más angosto; pero era una sucesión de árboles añosos. Estaba en una ubicación privilegiada el retén de Carabineros mirando el lago.

Llegando a la playa, pedregosa, divisé el magnífico espectáculo del lago: las pequeñas islas, incluida la “Huapi”, las montañas escarpadas hacia el lado de Llifén, y un panorama más plano hacia Futrono y Coique. Me di cuenta que al sol ya le faltaba poco para ponerse en el horizonte, así que me apuré en tomar fotos e investigar. Pero la costanera estaba bien cuidada, con un bonito muelle al fondo en la fotografía; pero casi no había gente. Era otoño.

Su borde- lago tiene una pequeña playa y el muro de contención para evitar inundaciones. Arriba está la costanera con un semi- parque lleno de árboles añosos, donde predominan los sonidos de las bandurrias (aves), que son muy características de los paisajes sureños.

Lo más vistoso de la ciudad era un liceo (Antonio Varas se llamaba), que era una infraestructura grande, incluso tenía un gimnasio y una ampliación del establecimiento en forma de barco, que le daba cierta sofisticación al complejo… antes de saber que era un liceo pensé que era la municipalidad de la ciudad… en fin. Descendí por una de las calles con mucho césped, vi a algunos jóvenes jugando a la pelota, pero en general había poca gente en las calles.

En su antigua calle principal que llega a la ex- estación de trenes, calle Santiago, se aprecia la mayoría de casas tradicionales con grandes bandejones verdes a cada lado de la calzada. Todas las calles estructurantes de la ciudad están paralelas a la línea de orilla del lago, por lo que la ciudad se asemeja a un anfiteatro urbano; aunque lo negativo es que hay pocas calles que lleguen perpendicularmente al mismo.

En un extremo de la costanera, y a la vez, el fin de la calle Santiago, está la Feria Artesanal de Lago Ranco, que fue construida hace pocos años atrás, y que tiene forma de kultrun (tambor ceremonial mapuche de forma redonda), por ser un edificio concéntrico, con un patio interior. En general, la ciudad de Lago Ranco es de origen mapuche; en el campo hay diversas comunidades mapuches que aun existen; y dentro del radio urbano muchos de los letreros públicos están escritos en castellano y en mapudungún (idioma mapuche).

Subiendo un poco hacia el centro de la ciudad, está la Plaza de Lago Ranco, que era más bien un pequeño parque urbano (y no había gente allí, a pesar de la belleza de la plaza). Lo que más me sorprendió es que al medio de dicho espacio público se encontraba la Biblioteca de la ciudad, y entré a aquel recinto, para ver si había otras informaciones sobre Lago Ranco para mi investigación urbana. De hecho encontré, y anoté.

Al frente de la plaza de nuevo vi el Liceo Antonio Varas, el principal de la comuna; el que tenía un mural bastante vistoso, que dice “Lago Ranco es vida”, que intenta ser un ánimo para la ciudad, pues actualmente, en invierno, está medio abandonada… En verano, hay mucha población flotante por la cantidad de turistas que llegan a alojar por sus playas o por el movimiento costumbrista ranquino, pero en el resto del año la ciudad permanece silenciosa.

Cerca de la costanera, se ve una casa más de caracter patrimonial, blanca y muy bonita, que mira al lago.

Entre tanto lugar lleno de plantaciones de auto consumo, veo este invernadero – de uso municipal y de ornato – lleno de flores listas para ser colocadas en algún área verde de la ciudad. Un invernadero es un espacio cálido, con un cierto grado de humedad, pero un lugar apacible donde se ve el proceso de la planta desde que nace hasta que crece lo más posible. Cuando vi este lugar, vi que en el aspecto agrícola del consumo personal, estaba el potencial para hacer a Lago Ranco una ciudad más atractiva, donde estos huertos de autoconsumo se unieran para crear una sociedad agrícola en la urbe. Y de hecho, esa idea llegó a ser mi proyecto de urbanismo en esta ciudad, en el Taller de Arquitectura, que posteriormente tuve que definir mejor, pero hacia un enfoque más originario, en relación al pueblo mapuche.

Recomiendo leer el post de otro acercamiento más profundo a Lago Ranco, llamado “Maravillas ocultas de Lago Ranco” donde observo un modo de vida propio de la ciudad, donde lo he aprovechado para mi proyecto urbano.

Ver más posts de Lago Ranco:

Lago Ranco, una ciudad bella y desconocidaMaravillas ocultas de Lago Ranco

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Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

2 Responses to Lago Ranco, una ciudad bella y desconocida

  1. Pingback: Maravillas ocultas de Lago Ranco « ARQUITECTURA | 20

  2. Mauricio Cozzi says:

    Espera encontrar información más profunda, que explique el trazado de la ciudad, la fecha de su Fundación y el autor de su trazado, entre otros.

    …lo que no se puede declarar es que de trate “de una ciudad de origen mapuche”, profunda ignorancia, el pueblo huilliche que habitó la zona, si bien tenía características un poco más sedentarias, al igual que todo el pueblo mapuche, en su evolución no alcanzó a a desarrollar la vida urbana…eso seria mucho decir.

    Lago Ranco nació como punta de rieles, lo que en primera instancia sirvió para sacar durmientes para ferrocarriles y de la mano facilitaria el desarrollo de la agricultura y el turismo.

    El trazado moderno de la ciudad, es muy interesante, me recuerda el del balneario dr Rocas de Santo Domingo, dondd por tratarse de una suerte sde península entre el río Maipo y la playa, su trazado radioconcentrico alargado, configura una serie de calles paralelas escaladas que permiten que todas las casas tengab vista al mar o al río.

    La fecha de su Fundación es tambien mediados de la década del 40, como en Lago Rango.

    Sería interesante investigar ese aspecto que hace de este hermoso pueblito tan particular y coherente.
    Facilitando el borde lago para un uso más democrática, compartiendo esa condición urbanística, antes de privatizarla con edificios que bloqueen la vista y en acceso.

    Tambien es un buen referente el Plan Bustillo de la ciudad de San Carlos de Bariloche, donde se privilegio conservar un borde lago despejado y público, antes de privatizarla (como sucediera con el Hotel Pucon al menos una década antes que en Lago Ranco).

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