Una belleza escondida: Iglesia de Detif, Chiloé


Frente a la ciudad donde yo vivo, que es Chonchi (Chiloé – Región de los Lagos – Chile), hay una pequeña isla pero llena de tradiciones y diversidad. Es la Isla de Lemuy, que alberga a una comuna llamada Puqueldón, donde se hallan muchos poblados de distinto tamaño y forma; pero la isla tiene una cosa muy particular: es un trozo de tierra con un istmo muy pequeño que termina en una porción de tierra más pequeño, donde está el poblado de Detif, un poblado muy tranquilo, disperso y a orillas del mar. Después de bajar una cuesta empinada, se comienza a ver la gran iglesia de madera acompañado por pocas casas y una gran playa.

La iglesia maravillosa y artesanal de Detif es una de las 16 declaradas Patrimonio de la Humanidad, y su data de construcción es entre finales del siglo XIX y principios del XX. Sus revestimientos son sencillos, pero logran reunir características de una obra arquitectónica sublime y unida a la naturaleza. Sus pequeñas ventanas son proporcionadas, sus formas interiores son rústicas, pero logran similar resultado espacial con las iglesias más elaboradas de Chiloé.

Ese día de verano en que saqué las fotos de dicha iglesia, era un día muy caluroso y soleado, por lo que sacar fotos a la fachada principal de la iglesia se me tornó complicado, pues el sol está justo tras la iglesia en esa hora.

Cuando llegué a Detif (a dedo) la iglesia estaba cerrada, pero menos mal que la señora cuidadora abrió el templo y pudimos apreciar la belleza blanca de su interior. Acerca de la foto de arriba, su fachada es muy simple, sin grandes pretensiones, pero muy proporcionada, lo que le da belleza. Sus arcos del pórtico son rectos, los más sencillos que he visto.

Pareciera ver un edificio pequeño y poco vistoso desde lejos, pero es un templo grande, igual de majestuoso que las otras iglesias patrimoniales. En sus alrededores el suelo guarda una historia, las casas próximas también, y se lee una intensa relación de ella con el paisaje circundante, que es una ladera muy empinada, pero por el otro lado está la grandiosa playa, y el edificio está en una posición paralela entre estas dos.

Este post está dedicado a dar a conocer, desde un punto de vista más personal y menos académico, de una maravilla en madera medio escondida y misteriosa, que es necesario descubrir.

Más detalles de esta iglesia, después del salto.

Al ingresar al templo, lo más acogedor de él es su completo color blanco, que permite ver mejor las formas y curvas y esquinas de la construcción. La bóveda estaba totalmente unida a los arcos y columnas, sin adornos de por medio, todo es un espacio continuo. Es bello por su sencillez y su color.

Y, como siempre en las iglesias, subiendo a la torre, pude sacar una foto a la columna, en este caso al capitel de la misma. De las iglesias que he visto, este es el capitel más rústico y sencillo; y como se ve en la imagen, la columna de más cerca tiene tres trozos de madera apilados uno sobre otro, y el arco también se ha hecho de forma muy sencilla. Pero no por esto se puede decir que es de menor calidad, las intenciones se logran igualmente con materiales y terminaciones más precarias.

Y por el otro lado de la nave derecha, la esquina cuadrada tiene una pilastra virtuosamente decorada, pero sólo con un trozo de madera cortado en curvas. Solamente eso, para embellecer la iglesia.

Ya me subí al sector del coro, donde está la mejor vista del panorama del templo de Detif, una maravilla blanca y delicada. El altar posee un retablo lleno de santos de vestir, y es una estructura muy sencilla, hecha de manera naïf, como la mayoría de la iglesia, con efectos sobrecogedores. La bóveda casi es de medio punto (semicircular), tiene un pequeño rebaje en la parte superior, pero al parecer es producto del tiempo.

La misma bóveda blanca, de cerca, medio temblorosa, pero es un manto cálido que cubre a los feligreses.

Esta imagen es un corte importante del templo. Al ascender se ve los lados A y B del templo: el del revestimiento delicado y sencillo blanco; por otro lado, la estructura y la madera sin pintar, la madera brutal, cortada de manera rústica. Los dos extremos de la iglesia son igual de maravillosos.

Ver la misma bóveda, como una hoja de papel, por delante y detrás; produce un cierto efecto de sorpresa. Las terminaciones de la bóveda son mal terminados, algunas maderas un poco más cortas que otras…

Ya veía lo que me esperaba hacia arriba, una torre compleja, con maderas de piso medio delgadas, pero igualmente emprendí el desafío de ascender.

El ascender a este campanario, se puede asemejar a ver la cúpula de la iglesia de Castro, desde abajo. Es el haber llegado a la cumbre de algo; a lo más alto, al punto final, donde está el dominio de vistas hacia todos lados, y donde en este caso, se aprecian más maderas pequeñas, una textura más rugosa que la de la bóveda de la iglesia. Estar bajo las campanas igual me daba miedo, por si de repente se me cayera encima esa tremenda cosa de metal sólido.

Entre las celosías del campanario, encontré la sombra del lugar donde estoy.

En la bóveda rústica se aprecian elementos de simbolismo católico, hechos de forma ingenua, y un velero colgando de ella, como ofrenda de agradecimiento de un marinero chilote. Una obra arquitectónica adquiere simbolismos y mucho significado cuando se empieza a nutrir de experiencias humanas, de sentimientos, de hechos históricos que la enriquecen; es más que una forma, sino que es un testimonio de experiencias impresas en una forma.

Es verdaderamente bello ver una obra arquitectónica de madera entera, sin adición de elementos ajenos a ella. Es, para algunos, algo monótono, y el hecho de no tener color de pintura pareciera ser otro factor de dicha monotonía; pero es totalmente equivocada esta afirmación. Una buena obra arquitectónica es la que es sincera, la de los materiales reales, los que se exponen a lluvias, viento y humedad, la que evoluciona a medida que pasa el tiempo, y se hace más buena, como el vino que se va añejando.

La fachada lateral derecha es bañada por el sol de la tarde, con una sombra larga y bonita que se proyecta desde el techo de la puerta.

Y finalmente, me fui a una playa a pocos minutos del poblado de Detif, en el que hay una vista maravillosa de la cordillera de los Andes, del volcán Corcovado, Michimahuida y el Chaitén – que hizo erupción hace dos años – y al otro lado se ve el territorio cercano a Queilen. Todo se ve entre las islas de Chiloé, todos los lugares que parecen tan distantes en camino de tierra, son tan cercanos por el mar; y las embarcaciones tienen ese privilegio de poder ir de una isla a otra sin mayor dificultad. Detif es el final de un recorrido hecho en la isla de Lemuy, un lugar medio apartado, silencioso, pero plagado de paz, de color, de tradición muy guardada; muy cercano en términos de kilómetros, pero muy lejano por la dificultad y la ubicación; pero esa es la maravilla, de que en un mundo tan globalizado, se pueda encontrar en Chiloé los lugares sin mayor intervención moderna, lugares apartados, pero que conservan una paz que desde hace tiempo se ha tenido. Es ver al Chiloé verdadero, el rural; distinto al Chiloé “museo”, que son los palafitos o las iglesias más urbanas, que se muestran como postales para exportación. Este es el Chiloé más bello.

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Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

3 Responses to Una belleza escondida: Iglesia de Detif, Chiloé

  1. mario says:

    Maravilloso post. Me llevaste por un momento a ese punto maravilloso del sur.

  2. yo says:

    me encanto!!!! yo vivo en quellon-Chiloe y me alegra de que nuestras iglesias sean tan reconocida 😀 aprate de ke tube ke hacer un trabajo en la escuela…… Y ME SAKE UN 7,O!!!! gracias 😉 saludos cdte!!

  3. luis says:

    buenísimo,eso de mostrar los detalles mas sencillos;pero complejos …me gustaría pudieses conocer la iglesia de coldita sector oratorio .una iglesia muy sencilla pero preciosa ,no declarada monumento ni patrimonio,pero antigua también o por lo menos obedece a ese sistema de construcción y materiales utilizados. actualmente este templo abre sus puertas para misas de funerales y una que otra misa en verano debido a que en este sector ya no queda gente, lo q manifiesta un poco de abandono y que pone en riesgo su conservación…es como tu dices un tesoro escondido pero ;en riesgo de desaparecer o de ser reemplazado por uno mas pequeño como pasa en muchos lugares del archipiélago de chiloe

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