Chile Chico, una mezcla de sur y de norte


En el viaje que tuve a la Patagonia aysenina -en Chile- en enero pasado, estuve hospedado por muchos días en la ciudad de Chile Chico, que es una ciudad limítrofe y capital de la provincia de General Carrera en la región de Aysén. Es un poblado que está a orillas del Lago General Carrera (Que por el lago argentino se llama Lago Buenos Aires) y que está sometida casi siempre al viento que viene del Oeste; no obstante a la vez goza de un buen microclima que le otorga el valle rodeado de cerros y el mismo lago, lo que posibilita el cultivo de casi todas las especies que existen en la zona central del país.

Otro elemento curioso es que la ciudad de Chile Chico es una ciudad transandina, pues la Cordillera de Los Andes se encuentra al poniente, y por tanto la conexión con Argentina -específicamente con las ciudades de Los Antiguos y Perito Moreno- es más directa, tanto por su topografía suave como por la gran similitud de ambas culturas. El límite fronterizo es sólo una línea imaginaria.

Más de Chile Chico, a continuación.

Lo complicado para llegar a esta ciudad es que su accesibilidad desde el territorio nacional es por barcaza (por hoy poco constante) desde la otra orilla del Lago, que es en Puerto Ingeniero Ibáñez, la que demora 2 horas y media en atravesarlo; y por otra parte es posible llegar por tierra desde Coyhaique en un camino ripiado mayormente, pero esta travesía demora 6 horas bordeando el lago más grande de Chile.

En Chile Chico, la barcaza (llamada Pilchero) determina la vida de los habitantes. Como su itinerario se hace dos veces al día y muchas veces con dificultades, hace que el movimiento de la ciudad sea lento, asimismo ese relajamiento se percibe en sus habitantes. De hecho se han tejido interesantes historias en la ciudad que dependen de la llegada de dicha barcaza y hasta una calle lleva su nombre. Menos mal que pronto se lanzará a las aguas del lago una moderna y más grande embarcación de pasajeros: “La Tehuelche“.

Llegando a Chile Chico

Llegando a Chile Chico

Dentro de esta ciudad, lo que llama poderosamente la atención es su arquitectura: se aprecian casas de adobe y de hormigón tal cual como en la zona central, con galerías y ventanas pequeñas, y con una extraña combinación con tejuelas o techos de zinc, esto último haciendo alusión a la zona sur del país (Entre Valdivia y Chiloé). Según un comentario de un amigo residente allí, es una tipología frecuente también en la Patagonia argentina; pero me pareció que en esa combinación interesante de “norte y sur” se encontraba la identidad de Chile Chico.

Aparece en sus calles una diversidad de colores y materiales en las fachadas de casas de adobe, ladrillo, hormigón o madera, en un contexto parecido a algún lugar del valle del Elqui.

Los espacios públicos están bien mantenidos, y tienen un elemento particular: la mayoría de los árboles del ornato de las calles son frutales. Los que se aprecian en la foto siguiente a la derecha son damascos, que en ese entonces estaban casi maduros sus frutos:

La ciudad, vista desde el Cerro de las Banderas, se aprecia como una trama ortogonal con muchos álamos que hacen de pantallas contra el incesante viento, en contraste con los cerros casi desprovistos de vegetación. En cambio, el paisaje en invierno cambia drásticamente, pues la nieve cubre todo este lugar.

Desde este mismo mirador, hacia el otro lado, donde se ve el camino hacia Puerto Guadal y la Carretera Austral al sur.

A pesar de la poca vegetación que se aprecia en sus cerros, verlo en vivo no deja de ser un espectáculo sobrecogedor. Es un paisaje esculpido por el viento y el clima, que me imagino en invierno debe ser aún más bello.

En las afueras de la ciudad se hallan las “chacras” del valle chilechiquense donde se cultivan muchas cerezas, al igual que los valles de la ciudad argentina de Los Antiguos. En esta última se hace -a mediados de enero- la Fiesta Nacional de la Cereza, donde llegan muchos argentinos, y los chilenos de sus cercanías, a celebrarla; es algo similar al Festival del Huaso de Olmué de Chile en importancia.

Volviendo al tema de los cultivos, en todos los perímetros de las chacras existen barreras de álamos para mitigar los efectos del viento constante, y de esa manera no se dañan los frutos; por otro lado, en estas chacras se vive un ambiente como del norte, pues las casas son de adobe, con galerías y parrones de uvas, y gente descansando en las tardes a las afueras de la casa. El periodo de cosecha en el día es desde las 5 AM hasta el mediodía, pues en la tarde – con temperaturas entre 25 y 30 grados – el día se hace insoportable para cosechar.

Volviendo a la zona urbana, algo nuevo y recién inaugurado se muestra hacia el Lago General Carrera:

Esta costanera novísima, que está en su primera etapa construida; se abrió a fines de enero del presente año para disfrute de los habitantes de la ciudad. Es un espacio plano, acogedor y de bonita infraestructura que se abre a estas frías aguas. Entre pura belleza de este borde-lago, hay un elemento que no ha agradado mucho a sus habitantes. Es lo siguiente:

En el medio de la costanera, está la placa conmemorativa de su construcción. Dice que “fue construida durante el gobierno de Sebastián Piñera…”, pero todos los habitantes de Chile Chico, incluido alcalde, saben que esta infraestructura se hizo en 2009, a finales del mandato de la presidenta Bachelet. Me contaron que esta costanera estuvo lista hace ya varias semanas, pero estuvo cerrada sólo para esperar la inauguración y toda la burocracia que eso conlleva.

Por este motivo, el alcalde, Luperciano Muñoz, – según me comentaron, iba a tapar esta placa para colocar otra que represente al municipio y a la ciudad, porque francamente, y a vista de todos los chilechiquenses, la placa gubernamental está mintiendo.

A pesar de este incidente, no podemos dejar de apreciar la costanera, la que permite ver en su magnitud el lago y las islas del frente. Al medio se ve otro pavimento que es la ciclovía que la recorre; y de hecho cuando avancen las etapas posteriores del proyecto, la ciclovía seguirá su curso.

Si bien la ciudad está un poco aislada, está muy bien equipada con servicios y es un destino imperdible de conocer, pues es un lugar con muchos contrastes naturales y con arquitectura patrimonial que es necesario preservar y fomentar. Como ya lo dije anteriormente, Chile Chico es una bella “amalgama de sur y de norte”.

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Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

2 Responses to Chile Chico, una mezcla de sur y de norte

  1. cristian says:

    Muy interesante tu registro visual y comentarios.

  2. jessica gallardo valdivia says:

    es 1 lugar maravilloso mi abuelo fue gobernador para el tiempo de allende y lleno de arboles frutale las calles muy lindo y magico lugar

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