La incomparable Iglesia de Castro, Chiloé


No es la iglesia chilota más antigua, pero sí es la más alta e impresionante de la Isla: es el templo de San Francisco de Castro, en la capital de la provincia de Chiloé. Se encuentra en el centro de la ciudad frente a la Plaza de Armas, y siendo construida hacia el año 1910 es la estructura más antigua de la ciudad, paradójicamente, pues la fundación de Castro fue en 1567. La historia accidentada de esta ciudad ha hecho de que esta iglesia tenga aún más importancia en el desarrollo de la urbe.

Ubicada en una esquina de calles (San Martín y Gamboa) se muestra imponente ante los ojos de turistas y de los castreños, con sus dos torres y su apariencia neogótica en madera y lata. Desde el exterior, la iglesia está revestida en latón corrugado naranjo y lila – un poco desgastado por el tiempo – con ventanales inmensos, rosetones enmaderados, algunas molduras terminadas en punta, una escultura de la virgen en el centro; y por detrás una impresionante cúpula octogonal con una aguja que se eleva al cielo. En cambio, por el interior, la iglesia nuevamente sorprende por sus dimensiones grandiosas y más aún porque todo es de madera: pilares inmensos, cornisas profusamente decoradas y ventanales con vitrales que le dan una luz muy cálida al templo, a diferencia de iglesias de piedra u hormigón.

 

La maravilla de esta iglesia es múltiple y distinta entre interior y exterior, como lo muestran estas imágenes.

Más de la Iglesia de Castro, a continuación.

Lo que llama mucho la atención es que hay pocas personas que llegan al templo para meditar o rezar ante los santos, sentados en las bancas; en cambio se aprecia muchos turistas con cámaras de todo tipo para retratar la grandeza que alcanza la madera o bien para fotografiar las maquetas de las iglesias patrimoniales que se ubican en las naves laterales del templo. Otra cosa interesante es lo que ocurre en el pórtico, es que mucha gente se sienta en su escalinata para descansar, vender algo en el suelo o simplemente para pasar la tarde; es algo parecido a lo que ocurre en la Catedral Metropolitana de Santiago, donde muchos ciudadanos peruanos se sientan en el muro lateral de esta construcción, lo que ya se ha convertido en una tradición.

Desde mucho tiempo atrás que yo he dado vueltas permanentemente por las calles adyacentes al templo, pues desde 2000 hasta el 2005 estuve estudiando en Castro, primero en una escuela muy cercana a la iglesia (Luis Uribe Díaz), y luego en un liceo donde veía todos los días las dos gigantes torres destacándose en el horizonte. De hecho una vez, en clases de Artes Visuales en el colegio, tuve que ir a dibujar esta iglesia; primera vez que salía a terreno a realizar esta actividad con mi curso. Por esto, siempre estuve familiarizado con esta iglesia, por lo que verla a pesar de su grandeza, ya no me sorprendía tanto; pero al estudiar arquitectura, me di cuenta de cuán grande esfuerzo significó construir esta maravilla que hasta hoy sigue en pie.

Podría decir que este es el monumento más conocido de Chiloé, y el más fotografiado, pues a ojos de todos resulta ser el más sorprendente porque es el edificio más alto del Archipiélago, en una ciudad antigua e importante como Castro. Por este motivo, yo siempre evitaba hacer una publicación de este templo, ya que era el más conocido y repetido como referente de la cultura chilota; y por esto buscaba los lugares menos intervenidos pero sorprendentes del “Chiloé profundo”. En este caso, era necesario atender a esta iglesia porque es un destino imperdible para toda persona porque muestra el talento e ingenio de los constructores chilotes.

Esta iglesia fue diseñada por un arquitecto italiano, Eduardo Provasoli; en el cual se trajeron sus planos a Chiloé, e iba a construirse en piedra, como tradición de la arquitectura religiosa de las grandes ciudades; pero por desconocimiento o dificultad se hizo con el material más conocido y trabajado en estas latitudes: la madera. Gracias a este cambio constructivo, el desafío fue grande para sus constructores, dirigidos por el maestro mayor Salvador Sierpe, pero resolvieron los problemas estructurales con profesionalismo y, con la utilización de mucha madera nativa, pudieron concretar una obra elegante.

Si bien este modelo de iglesia no se parece al arquetipo chilote de una torre, pórtico y tres naves, pues es una tipología más urbana y apegada a un neoclásico o neogótico europeo; igualmente logra ser una obra de factura chilota por su material y por el ingenio de sus constructores.

Cuando ingresé al templo, además de ver la maravilla interior de madera, me percaté que había decoración pertinente a un matrimonio que se iba a celebrar en un momento más. A pesar de aquello, igual habían turistas recorriendo la iglesia por alrededor.

Causa agrado que este templo tenga muchas entradas de luz, con dos niveles de ventanas, tanto en las naves laterales como la central; lo que produce ánimo. Esta también es una cualidad de las iglesias góticas, pero con un poco más de simplismo en sus terminaciones.

Luego caminé por la nave lateral derecha, viendo las bóvedas de crucería maravillosas, recordando un poco el interior de la Iglesia de Rilán, pero en esta ocasión con el color natural de la madera. En la foto superior derecha se ve las grandes dimensiones de la columna, y la madera maciza de las basas; al fondo se aprecia uno de los tantos retablos de estilo gótico.

He llegado a la parte más sublime de esta obra arquitectónica: la cúpula octogonal. Ésta atrapa la luz desde la parte más alta otorgando una atmósfera “sagrada”, estando justo encima del altar donde se imparten las misas. En este punto de la estructura es donde se observan más esfuerzos en la madera, por lo que yo supongo que las escuadrías de las piezas deben ser enormes para descargar el peso de la cúpula hacia los cuatro pilares grandes.

La verticalidad de este lugar del templo hace que la luz caiga como una cascada, pasando progresivamente desde una situación luminosa a la más oscura, donde se encuentra el presbiterio al fondo.

Desde el presbiterio, una “cámara oscura” donde se ubican muchos asientos y una inscripción en latín “Laudate Dominum In Choro”, se ve con claridad el panorama rojizo de la iglesia, con su cruz colgando desde gran altura.

La Nave Central de la iglesia de Castro ofrece un espectáculo de luces a través de vitrales de colores y grandes bóvedas de crucería, cayendo con delicadeza en los arcos y columnas.

Saliendo por la nave lateral izquierda, la madera sigue ofreciendo un grato panorama.

Mientras la parte central de la iglesia, con su verticalidad intenta acercarse más a Dios a través de su arquitectura; en las naves laterales las personas se ven más cobijadas.

Casi saliendo, se observa claramente la diferencia de luminosidad entre fuera y dentro; de hecho al entrar por primera vez cuesta “calibrar” inmediatamente ese contraste. Entonces, se puede decir que el proceso de acceder al templo es enigmático, ya que al principio, desde la claridad de su pórtico se pasa a un atrio oscuro e impredecible, para finalmente llegar a otra luz cálida y sagrada que ofrecen los vitrales.

Se ven las diversas capas de pintura que ha tenido la iglesia en su existencia, por la evidente fatiga de sus colores actuales, pero la estructura sigue alzándose hacia el cielo de manera grandiosa.

Como ya mencioné al principio, esta iglesia fue construida por 1910; por lo tanto ya cumple 100 años de antigüedad en donde ha tenido que resistir temporales, incendios adyacentes e incluso el terremoto de 1960, en donde las torres oscilaban peligrosamente pero afortunadamente no cedieron.

Mientras la modernidad, o posmodernidad, está avanzando; este monumento que es Patrimonio de la Humanidad seguirá presente, quizás un poco menos como recinto religioso y más como museo, pero que estará por mucho tiempo en el imaginario de los castreños y de los visitantes como un símbolo de la inteligencia del chilote y de la capacidad de construir maravillas a pesar del aislamiento.

Si vas a visitar Chiloé, es imprescindible que conozcas esta maravilla de la arquitectura chilota.

Ver más publicaciones de Iglesias Patrimonio de la Humanidad:

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Acerca de Raúl Meza Lorca
Arquitecto, de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Tipografía, en la Universidad de Chile.

5 Responses to La incomparable Iglesia de Castro, Chiloé

  1. katherine says:

    a que hora son las misas?

  2. Cileni says:

    hermosas fotografìas, buen trabajo. ¿sabes dònde puedo encontrar informaciòn acerca de los planos de las iglesias de chiloè?

    • Raúl I. Meza Lorca says:

      Gracias por tu comentario. Sobre tu inquietud de planos de las iglesias…
      Hay varias formas: una es consultando en la Fundación de Amigos de las Iglesias de Chiloé (www.iglesiasdechiloe.cl) y la otra es buscar el libro “Iglesias de Chiloé” de Gabriel Guarda, un libro grande que trae bastante información y planimetría de la arquitectura religiosa chilota. Por último, si quieres ver algo más general, puedes buscar el libro “Guía de Arquitectura de Chiloé” de Héctor Hidalgo, Edward Rojas y otros autores.

  3. margarita says:

    Hola Raúl, me encantas tus fotos, en México tambien, hay templos hermosos, espero pronto volver a visitar tu blog, por cierto, tengo un esposo y dos hijos ingenieros civiles.

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