La despedida de mi ciudad (relato)

A mediados de febrero, mientras caminaba por la ciudad me encontré con un conocido muy cercano, y me preguntó:

– ¿Cuándo se van a Valdivia a estudiar?

De ahí pensé: “se están acabando las vacaciones de verano”, y me dio un poco de tristeza: dejar por mucho tiempo esta ciudad tan bonita y colorida y lluviosa que nos acoge desde los años noventa, e irme nuevamente a una caótica y fluvial urbe, que hace poco ya se proclamó como capital regional. Además sería muy penoso separarme momentáneamente de mi familia, la que siempre está alegre.

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